Paseado en un día ventoso, nuboso y frío. De repente oigo una especie de claqueteo que sonaba vagamente como aplausos lejanos. Miro a mi alrededor y veo que el aire hace chocar entre sí las vainas secas y muertas que cuelgan de este árbol.

Me paro a mirarlo y no me da buen rollo. Por algún motivo es como si el paso de Noviembre por él no haya sido un sueño en espera del verano sino una muerte no deseada.