Un jubileta tiene que dar paseos ¡Cuántos hallazgos misteriosos como bolsas con cadáveres, bolsos robados, maletas llenas de joyas y avistamientos de ovnis se habrán producido a lo largo de la historia por jubiletas paseadores! ¡Qué progresos habrá hecho la industria de la construcción merced a los sabios consejos de los jubiletas que adornan las vallas de las obras! Un jubileta, repito, debe pasear y yo paseo.

Este Noviembre, avergonzado de lo que nos han dejado sus predecesores del año, nos ha regalado un pequeño veranito y lo he aprovechado para salir a menear barriga por esos caminos de dios. He tenido visiones de belleza pequeñita, de la que pisoteamos sin darnos cuenta y visiones de belleza de la gorda, de la que te impacta y te hace dar gracias por estar vivo. Comencé a grabar en el teléfono sobre la marcha las impresiones de dichas visiones con el ánimo de convertirlas en poemas algún día. Luego se me ocurrió la increíblemente original idea de hacer fotos con el mismo teléfono a esas cosas que me inspiraban la belleza.

Tres cosas me fastidiaron: Lo mal fotógrafo que soy,  lo limitado de la cámara del teléfono y el que tales momentos y cosas se quedasen guardados en mi teléfono sin compartirlas con nadie. Contarlas no me vale que, aunque escribir me resulta cómodo, hablar no tanto. Como buen jubileta me estoy volviendo gutural en la expresión y muy sensible a las caras y gestos de «abuelo, estás a dos palmos del suelo» que la peña pone cuando le cuento esas cosas en persona.

Caminos y carreteras, el ecosistema del jubileta

La percepción de la belleza es algo íntimo que sucede de dentro a fuera. La belleza no está ahí sin más, la proyectamos nosotros y eso es algo que no se puede transmitir cien por cien con palabras. Aún así, me niego a que todo esto se disuelva tan deprisa y me ha dado por renovar el viejo Blog y contarlo (al fin y al cabo si algo tengo como buen jubileta es tiempo).

No os voy a dar mucho la paliza me limitaré a dejar constancia en la sección de «Paseando» de esos momentos y visiones. En esta sección de Blog os daré, según me venga la inspiración y la gana, las diatribas que todo buen jubileta lanza contra el mundo en general y el paso del tiempo en particular. Si ya era El Hombre Desconcertado cuando estaba en plenitud de mis facultades, ni os cuento cuán Desconcertado estoy ante la increíble comedia humana que se despliega ante mis operados ojos ahora que empiezo a no entender nada.

El Hombre Desconcertado cabalga de nuevo.