Hoy un paseo marcado por el contraste entre el sol tibio y el aire fresco. En el centro del parque se me cruza una ardilla y se para frente a mí sobre dos patas mirándome entre curiosa y desafiante. Para cuando consigo sacar el teléfono y enfocarla se ha abrazado a un árbol sin dejar de mirarme. Hemos permanecido en esta situación, mirándonos fijamente, hasta que me he sentido tonto y me he movido.

Entre curiosa y desafiante.