Después de cuatro días de nubes, viento y lluvia, de un sol huidizo, tímido y burlón que se ha divertido todo lo que ha podido a mi costa con el viejo juego del cucutá entre las nubes, por fin aparece en todo su esplendor en un día de suave viento frío, limpio y continuo.

Paseo encantado del aspecto de mundo limpio que tiene todo y veo que hasta las vainas que el otro día me daban mal rollo, ahora parecen encantadas de su calor.