Me encanta la posibilidad que me da “El Bicho” de leer aquellas novelas que en su día no pude y que luego desaparecieron de las estanterías de las librerías. Me he lanzado a recuperarlas por esas redes de dios, junto con un montón que tengo ya en papel, pero que no me resisto a tener en mi ebook, aunque alguno me tilde de “dejarme llevar por el ansia viva”, pues sé que algún día los querré releer.

Dejé pasar Remake en su día porque contenía dos novelas cortas en lugar de ser una gorda, como a mí me gusta. Es algo que hago más o menos siempre, por cuanto que alguna que otra mala experiencia me ha inclinado a creer que la calidad de las novelas cortas no suele ser la misma que en las largas en la mayoría de los autores. Como si le dedicasen menos tiempo o importancia o como si los temas tratados fuesen “menores” que los temas desarrollados en las novelas largas. No es éste el caso. La señora Connie Willis es una maestra del relato corto y de la novela corta. Varios premios la avalan en ello.

En Remake crees que estás leyendo, en la mitad de espacio que una novela normal, una visión de un mundo cuasi ciber-punk, unos personajes que caen en una espiral desesperada, una sociedad comida por la tecnología, drogas, alcohol y muchas cosas más, hasta que te das cuenta que, además, estás leyendo sobre redención, amores no correspondidos, sacrificio, inconformismo político, crítica social ¿he mencionado ya el amor? pues hay un inmenso amor hacia el cine en todas y cada una de sus páginas, casi tanto como ironía.

¿Te gustó Casa-Blanca? ¿Has disfrutado con las viejas películas en Blanco y Negro alguna vez? ¿Quisiste bailar como Fred Astaire con alguna preciosa Ginger Rogers a tu lado? En resumen: ¿Amas el cine? Pues no te pierdas esta novela. Eso sí, si no conoces el cine del siglo XX, posiblemente se te escapen un montón de referencias y lo que son diálogos ingeniosos y llenos de guiños, se conviertan en crípticos o aburridos.

Siguiendo mi política de no destripar el guión, no os cuento nada más. Sólo os aconsejo: Leedlo. Si tenéis en cuenta que va acompañado de otro relato “comprimido” llamado “Territorio Inexplorado”, que merecería una mención aparte (no he podido decidir cuál me gusta más, pero Remake le da título al libro y por eso lo comento), miel sobre hojuelas.