desconectado
Desconectado

Hace un par de semanas que me he desconectado. Como si fuese una televisión con demasiado ruido me he auto-apagado. Y es que no podía más. Esto de la conexión permanente no es para mí.

Hace como cuatro o cinco años, no recuerdo muy bien, que se me ocurrió abrir una cuenta de FaceBook. Lo del FaceBook -FB de ahora en adelante- bien. Al principio bien. Curtido en los viejos foros de moteros y con amigos repartidos por toda España, bien. Era mi elemento. Ahí estaban casi todos y los que no, poco a poco iban apareciendo. Viejas y queridas voces volvían a mi pantalla. Bien.

¡Anda! ¡Si mi familia también está aquí! Guay. “Pedir solicitud de amistad” a cascoporro. Bien. Todo muy divertido. Share. Like. Guay.

Luego, un par de años después, jubilé mi viejo teléfono móvil y me hice con un… ejem, ejem “teléfono listo” (no soporto eso de smartphone). Inmediatamente llegó el Whatsapp -wsp de ahora en adelante-. Mira tú, qué guay, un FB en pequeñito… a no, que el FB tiene su propia App… y gmail también, qué chulo. Y el Line, que es lo mismo pero con más dibujitos chulos y que todos tienen y nadie usa. Qué guay….
Prefiero el wsp, que da menos la lata con las actualizaciones… ¡Mira, si están todos aquí también, qué guay!… y se pueden hacer grupos para no tener que escribir lo mismo muchas veces, que chulada. Ahora tengo el grupo de la familia sanguínea y el de la política, y el de la propia y el de los ciclistas y el del trabajo… ping, ping, ping, tirurí, tirurí ,ping, ping…. Bueno, no pasa nada: Se pueden silenciar los grupos.

Y eso no es nada, ahora no me pierdo, que tengo el maps y el gps. Y le saco fotos a todo lo que me rodea, empezando por mi gato, para que todo el mundo pueda compartir mi día a día ¡qué chulo!

Sin embargo tanta cosa chula tiene su precio a pagar y poco a poco las cosas se fueron complicando. El maravillos Teléfono Listo tiene sus pegas

Primero eso de llevarlo: En el bolsillo dicen que las microondas como que te capan o algo así… bueno no importa: para eso llevo siempre el bolsito, seña de identidad del ciclista urbano, por la calle. Teléfono al bolsito…. y en casa ¿qué? El teléfono fijo como que está criando telarañas, que todo el mundo llama a los móviles listos estos. Bueno. no pasa nada, teléfono al bolsillo del chandal, pijama o pantalón corto, según época del año. ¿Y en el jardín? en el jardín molesta en el bolsillo… bueno lo dejo en la entrada y dejo la puerta abierta con la esperanza de oírlo. Como, naturalmente no lo oigo, pues siempre me toca rellamar yo a los que me llaman… no pasa nada, las tarifas ahora son baratitas.

Al final en casa voy a todas partes con él, al baño, a la cocina, al comedor, como una especie de bola y cadena informativa.

Por supuesto duermo con él a la cabecera de la cama, que tiene configuradas las alarmas: 7:30 de Lunes a Viernes y otra sin hora fija desactivada que se cambia y activa cuando hay que levantarse a otra hora.

Y, claro, como llevo silenciados los grupos, cada media hora o así, si me acuerdo, tengo que mirar si alguien a escrito algo… ¿y si ha sonado y no lo he oído?, tengo que mirarlo para ver si hay llamadas perdidas. ¡Joder! me acaban de llamar los plastas del curro y es domingo por la tarde. Se habrá caído la web… ¿lo cojo? ¿no lo cojo? Me puedo hacer el loco, pero luego odio inventar excusas… No lo cojo, les digo que se me ha acabado la batería.

Estoy en la calle y ahora no hay wifi. Sólo cobertura de g minúscula, que quiere decir que verás que te han mandado fotos y vídeos, pero que ni sueñes con abrirlas que tardan media hora. Bueno apago los datos móviles y anoto en pendientes mirarlos en casa.

Llegas a casa y miras los vídeos y fotos y contestas al wsp y le dices al gmail que no quieres leer los spam ahora y al FB que vale, que fulano ha dicho jajaja a la foto que subiste ayer, pero que no hacía falta un tirurí tirurí para eso. Comes, te hechas la siesta con tu churri y a los diez minutos te despierta la alarma de SU teléfono.

-¡Ay! que es que ayer entraba de tardes y se me ha olvidado desconectar la alarma, perdón.- te dice medio dormida… a tí, que estás ya totalmente despierto (hacer notar aquí que si yo llevo dos alarmas en el teléfono, ella, con sus horarios extraños lleva más de diez que ha de activar según haga un turno u otro).

Luego está la batería. Cada vez me dura menos. Empieza con dos días y medio, pero en un par de meses sólo dura un día… entonces hay que ahorrar. Así pues desactivo la wifi y los datos móviles, que dice el manual que así se ahorra… Pero ahora no me enteraré de nada. No pasa nada, como tengo que mirarlo cada media hora o así y ver si hay llamadas perdidas, pues activo la wifi, si es que estoy en casa o los datos móviles si en la calle, y espero unos segundos que se descarguen las cosas.

Además la batería del teléfono me ha retrotraído a los tiempos, muy lejanos y olvidados ya, en que era fumador:

Entonces el tema era: Mirabas el paquete de tabaco y… “Me quedan 8. Son las cinco de la tarde. Si no viene nadie a casa deberían ser suficientes hasta mañana, pero si viene alguien voy a fumar más con la charleta y lo mismo hasta tengo que ofrecer. O sea, ¿bajo a por más o espero que no vengan? Está lloviendo. Seguro que la Consu se trae a alguien a casa en lugar de irse por ahí… pero ¿cómo voy a ir a por tabaco lloviendo? Claro que si mañana no tengo ¿qué voy a fumar con el café?… etc. etc”

Ahora el tema es: Miras el teléfono y…”Se me acaba de poner en amarillo las rayitas de la batería. Son las cinco de la tarde. Si no me llama nadie me aguanta hasta mañana, pero como tenga que hablar se me acaba antes de la noche. No lo puedo poner a cargar ahora, que no es bueno cargarlas cuando no están vacías y si lo pongo esta noche me voy a quedar dormido y no es bueno para las baterías estar enchufadas cuando están ya llenas. Puedo ponerme una alarma, pero me parece muy fuerte. También puedo beber agua antes de acostarme y así me tendré que levantar en dos o tres horas para hacer pis y entonces podré desenchufarlo… pero ¿y si no me despierto? Además eso del pis es una lata. Puedo apagarlo ahora un rato y encenderlo luego para que aguante por la noche. Ya lo cargaré por la mañana en el curro… pero ¿para qué quiero el teléfono si lo tengo apagado?… etc. etc.

Y el wsp y el FB comparten otro tipo de tensión: He visto un vídeo que me indigna, pero si digo que me gusta Perengano se va a enfadar, que él es partidario de los del otro lado. Fulano ha dicho que le gusta lo que he dicho, pero que no es propio de mí. ¿Lo defiendo?¿Paso de él? No es la primera vez que me pincha… pero no lo puedo bloquear, que entonces pierdo el contacto con su mujer, que es la que me cae bien. Zutano no me ha contestado a lo que puse en su muro. ¿Eso es que no le ha gustado o que no lo ha visto? yo siempre le contesto ¿Me quiere decir algo? ¡Bah! lo pongo en “Conocidos” y “Sólo actualizaciones importantes” y así no me da la lata, como Mengano… por cierto hace tiempo que no veo nada de él -claro, lo puse en conocidos- ¿qué será de su vida? ¡Anda! Si está enfermo y a sido su cumpleaños y yo no le he dicho nada… ¿paso o le digo algo a destiempo? En el fondo que cumpla años me importa un pepino, pero se preguntará qué clase de amigo no se interesa por la enfermedad de sus amigos… etc. etc.

Finalmente un día te levantas y dices: Se acabó. Cierro todas las líneas y me limito a oír mi voz en mi cabeza. No cierro la cuenta del FB, que es la única vía de contacto que tengo con algunos familiares y amigos… pero me prohíbo, de momento, entrar en él.

No cancelo la línea telefónica, que las emergencias son las emergencias y un teléfono te puede ser necesario, pero lo apago y lo meto en un cajón.

Por último, le digo, muy chulo yo a la Consu. Me queda el teléfono fijo, el correo electrónico y el blog, no estoy incomunicado…

Han pasado dos semanas y de momento, en ciertas cosas que no cuento por que no caben aquí, me he reconciliado conmigo mismo. He recuperado un viejo despertador de esos de botón en la parte superior y lo único que llevo en el bolsito con batería es el e-book, y le dura varios meses.

Me resulta curioso que alguien como yo, informático de profesión, haya sido derrotado por “las nuevas tecnologías”, circunloquio estúpido que tanto llena la boca de los telediarios y promotores de cursos inútiles, pero así ha sido.

Demasiadas voces en mis días, demasiadas vidas que me importan rozando la mía, demasiada tensión de comunicaciones inútiles en un 90%.

Silencio por favor. No como modo de vivir, sino como telón de fondo sobre el que destacar lo que es importante, lo que es real en mi vida.

No es, ni muchísimo menos, que no me importéis, que no quiera saber más de vosotros, es lo contrario, es que me llenáis demasiado. Soy demasiado simple, demasiado lento -tonto en palabras de Consu- para todo este guirigay. Para mí las cosas de una en una, la gente cara a cara.

Hace muchos años me hice estudiante de mística, un par de años depués me enteré de que una hola de misticismo invadía el país. Después me compré uno de los primeros ordenadores que salieron al mercado y, no hace falta que lo diga, al cabo de tres años todo el mundo tenía uno, o varios, en casa. Más tarde me compré una moto y al año siguiente me enteré de que las motos eran el vehículo que más había progresado en ventas aquél año. Luego me pasé a la bici y ahora me dicen que las bicicletas son el vehículo de moda… ya sabéis, o marco tendencias o soy el hombre más vulgar del mundo. No os extrañe de aquí a un tiempo oír que hay una hola de desconexiones en internet: seguramente la culpa sea mía.

Mientras eso ocurre, ya sabéis, Jorge desconectado.